El Destino de los Alimentos.

La finalidad de la alimentación consiste en asegurar el desarrollo y el mantener en vida al organismo humano, o mejor a cada una de sus células que, en cientos de millones lo constituyen, y que representan los elementos constitutivos de los tejidos, de los órganos y de los aparatos. Cada célula, aunque tenga características propias y funciones diferentes, presenta una estructura fundamentalmente idéntica con respecto a las otras y tiene dos necesidades primarias: necesidades energéticas y necesidades plásticas de material de construcción, de funcionamientos y de reparación.

Estas necesidades son satisfechas por sustancias bioquímicas (alimentos simples), es decir glúcidos (también llamados carbohidratos o azucares), lípidos (o grasas) y prótidos (o proteínas) contenidos en los alimentos naturales (alimentos compuestos), conjuntamente con otras sustancias puras indispensables como las vitaminas, las sales minerales y el agua. Los procesos de la digestión destruyen los alimentos compuestos, convirtiéndolos en absorbibles y asimilables esencialmente bajo forma de glucosa (azúcar simple), grasas emulsionadas, ácidos grasos y aminoácidos (constituyentes de las proteínas), los cuales de la sangre pasan al líquidos que baña las células.

Para que esto suceda, es preciso que se den cuatro condiciones principales: que la alimentación aporte las sustancias nutritivas fundamentales (glúcidos, lípidos, prótidos, vitaminas, sales minerales, agua) en proporciones equilibradas; que la digestión desarrolle de manera normal la descomposición de los alimentos ingeridos a modo de hacerlos absorbibles por la sangre; que el hígado perfeccione el procesos de absorción haciendo que las sustancias sean directamente asimilables por las células; que en cada célula el aprovisionamiento y el consumo de estas sustancias sea mantenido constantemente normal por los procesos de regulación.

Tags: ,

Deja Tu Comentario