Desintoxicar Es Curar. Parte II
Su buena salud depende de la habilidad de la sangre para poder filtrar lo
s venenos y poder defenderse de ellos. Esto se relaciona mucho con la frase que dice “dime qué comes y te diré de qué padeces o sufres”.
Después de que la sangre entrega oxígeno a cada célula y recoge el material de desecho, esta circula por medio de dos vías: el sistema circulatorio y el sistema linfático. Esta basura es transportada a través de un sistema de tubitos muy delgados, del grosor de una hebra de cabello, muy parecido a los capilares del sistema circulatorio —sistema linfático o vasos linfáticos— presentes en todos los tejidos del cuerpo, que es una red muy grande, la cual tiene sucursales en diferentes partes del cuerpo llamados ganglios linfáticos, localizados en la ingle, el cuello, las axilas y a lo largo de todo el sistema intestinal, que son como estaciones de policía, donde se hace cambio de guardia y se vigila al enemigo.
El líquido que circula por los vasos linfáticos es un líquido amarillo llamado linfa, que proviene de la sangre y que está formado de pequeñas proteínas, dándole una consistencia clara. Los tubitos del sistema linfático contienen alrededor de 15 litros de líquido linfático o linfa, que es más o menos tres veces la cantidad de sangre de nuestro cuerpo. Dentro de cada ganglio hay células blancas que hacen guardia y protegen que el líquido no esté infectado de virus, bacterias, como hacen las máquinas en los aeropuertos, que detectan lo oculto en las maletas.
A pesar de que la sangre es sometida a un proceso de filtración por los ganglios linfáticos, el hígado también está encargado de filtrar la sangre, monitorizando las bacterias y los virus que hay que destruir, para evitar que se acumulen y lo sobrecarguen.
La función de nuestro sistema de defensa contra las enfermedades comprende una interacción entre lo que comemos (dieta), las bacterias intestinales y los nódulos del intestino (placas de peyer), entonces si existe inflamación en los intestinos por malos hábitos de alimentación esta afectará al sistema linfático que allí se encuentra.
El sistema linfático del intestino está en conexión con el sistema linfático de todo el resto del cuerpo, ya que es una red. También comunica con el cerebro y por lo tanto este sistema linfático del intestino manda reportes al cerebro de lo que se ha comido y de cómo respondemos a esa comida. Esta conexión entre los intestinos y el cerebro demuestra la importancia de la terapia de desintoxicación en la esfera neurológica, emocional, mental y en los estados de ánimo, razón por la cual existe una conexión directa entre lo que usted come, el estado de ánimo y cómo se siente.
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