Deporte por edades. Para tener en Cuenta. Parte I
El sedentarismo es uno de los peores flagelos de la sociedad contemporánea, ya que acorta la vida de las personas y provoca limitaciones físicas que se transforman en enfermedades crónicas. La mejor medicina es sin dudas la que ayuda a conservar la salud. Por eso, la medicina preventiva hace énfasis en el ejercicio.
En la historia de la humanidad nunca antes había sido tan abrumador número de personas sedentarias. Y como es de esperar, cada día crecen más las cifras de epidemias, como la diabetes, la obesidad, la hipertensión, la enfermedad cardiovascular, la depresión y el estrés, males para los cuales el ejercicio resultar ser una de las mejores vacunas.
Pero lo más angustiante es que en un mundo tan agitado, la mayoría de la gente no considera que la salud sea la mayor riqueza y, por eso, no tiene como prioridad hacer actividad física. Lo que las personas sedentarias no saben es que si bien con el ejercicio no se solucionan todos los problemas sí ayuda de forma importante a gozar de una mejor calidad de vida. Por el contrario, no realizar actividad física en forma regular es privarse del bienestar físico que produce y también de disfrutar de una vida plena a cualquier edad.
Sin embargo, la actividad física regular puede ser considerada como un medicamento, puesto que requiere de una prescripción de acuerdo con las características individuales (edad, sexo, peso, estado de salud, gustos personales y medio ambiente). También hay que especificar el ejercicio que se recomienda (atletismo, ciclismo, natación), la dosis (intensidad del ejercicio), la duración del tratamiento, la frecuencia, los cambios o la progresión, así como las contraindicaciones y los efectos colaterales que pueden presentarse en cada etapa de la vida. A continuación se especifica el tipo de actividad que se recomienda en cada etapa del ciclo vital.
En los primeros años
Muchos padres tratan de que desde el vientre el niño desarrolle su inteligencia y sea casi un superdotado, pero para un niño en crecimiento pocas cosas son tan importantes como la actividad física. Tan pronto el menor es capaz de moverse por sí solo y adquiere cierta independencia, hay que comenzar a educarle en la actividad y el movimiento. Esto permite que adquiera un desarrollo motor bilateral adecuado, es decir, que aprenda a mover su lado derecho al igual que el izquierdo, reconociendo que existe un hemisferio cerebral dominante. En esta etapa las rondas y los juegos fomentan el desarrollo de la actividad motora gruesa y hacen que el niño reconozca sus segmentos corporales y su ubicación espacial. Con los juegos y actividades de estos años aprende a esquivar los obstáculos, reconoce el mundo y su lugar dentro de él. Es por eso que hay que propiciar que el niño explore el entorno con sus movimientos y no colocarle barreras para su desarrollo, como por ejemplo, el uso de corrales. Para ello resulta fundamental que corra y tenga suficiente espacio donde pueda moverse con libertad para adquirir esas destrezas, como los parques o las grandes zonas verdes.
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